La pesadilla aeroportuaria
La pesadilla aeroportuaria
Desde los atentados del 11-S los controles en los aeropuertos se han convertido en una pesadilla para los viajeros. Largas colas, materias prohibidas, controles… Lógico hasta cierto punto si tenemos en cuenta lo sencillo que fue para los terroristas burlar los controles en aquella fatídica fecha.
No obstante, a veces la seguridad no se compadece con la libertad y la dignidad humanas. Es el caso de los numerosos incidentes acaecidos en los aeropuertos estadounidenses en los que el respeto a la intimidad de las personas y a su integridad moral no se cuidan.
Por otro lado, la UE prepara una reglamentación para instalar escáneres corporales en los aeropuertos. Si bien se han corregido algunas de sus disposiciones como la prohibición de usar rayos-X por su peligrosidad, la obligación de que no se vean los cuerpos sino solo figuraciones y de no almacenar datos íntimos en sus ficheros, cabe preguntarse hasta donde podemos ceder nuestra intimidad a los gobiernos en aras de la seguridad.
En esta misma línea algunos gobiernos como Holanda preparan una normativa para monitorizar los GPS de los vehículos en aras supuestamente de la seguridad vial y evidentemente del cobro de impuestos. Así, la DGT ha abierto el debate sobre la implantación de una tasa por circular en función del kilometraje que se controlaría mediante una pegatina con chip incorporado que permitiría a Tráfico saber por donde pasas, a qué hora y a qué velocidad para pasar el cargo de tasa y multa a tu cuenta directamente. The Big Brother is nigh!

